Otro día os contaré con más detalle mi escapada a Lisboa, pero hoy me apetece enumerar aquellos lugares pintorescos o poco conocidos que descubrí, unas veces por casualidad y otras por curiosidad:

1. El wc más sexy del mundo:

Por si te entra el “apretón” en plena Praça do Comercio, la firma portuguesa de productos higiénicos “Renova” ha puesto a disposición del público un curioso wc en un local de los soportales de esta conocida plaza. Una pequeña galería y tienda (como no) anteceden al “Espacio Renova”, de suelo de cemento y ornamentos de madera, compuesto por 8 habitáculos (alguno adaptado) para que cada cual haga sus “necesidades”. En el medio destaca un gran lavabo amarillo de diseño, una pieza única muy “chic”con varios grifos para lavarse las manos “en común”. De las paredes cuelgan, perfectamente colocados, distintos rollos de papel de varios colores, texturas, aromas etc… ¡más de 300!, ¡podrás catarlas todas! E incluso hacer alguna que otra broma. Muy limpio, buen olor y música de fondo, así da gusto…

La entrada es de un euro, aunque no me acuerdo muy bien….Por olvidar, mi afán de curiosear hizo que hasta me olvidara de hacer pis!

2. Hospital de Bonecas (Muñecas): un lugar entre “retro” y “gore” que de seguro pasa desapercibido como una tienda más de la Praça da Figueira, pero que tiene un encanto especial. En ella se reparan muñecas, tanto aquellas antiguas de porcelana, como otras más actuales (Nancys, Barriguitas) cuyo valor es más bien el sentimental de sus dueños. Hay otras tiendas similares por el mundo, pero quizá ésta es sino la más, de las más antiguas, pues tiene su origen en 1830.

La primera doctora fue “La Señora Carlota” que dedicaba este establecimiento a un herbolario, tal como aún puede verse en el escaparate, y que en sus ratos libres hacía muñecas de trapo, posteriormente éstas se deshilachaban y entonces las reparaba. Poco a poco iría recibiendo encargos y así se fue creando el hospital de muñecas, y así se fue conservando su actividad generación tras generación. Además de su finalidad “reparadora”, también podemos encontrar a la venta muñecas de todos los tiempos, sus casitas, accesorios, vestidos etc… ¡incluso las recortables!

Ya sabéis, Praça da Figueira nº 7. Preguntad dentro pues pueden visitarse los pisos de arriba.

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3. La Cripta de San Antonio de Padua: ¿sabíais que San Antonio de Padua no es de Padua sino de Lisboa?. Pues así es, San Antonio nació y creció en el lugar donde hoy está ubicada la iglesia que le honra, aunque se le conozca por la localidad italiana donde falleció y está enterrado.

Muy próxima a la Catedral, esta iglesia pasa desapercibida pero merece la pena visitarla. Yo la conocí de casualidad y me pareció un lugar muy muy curioso. La iglesia alberga 3 reliquias: un trozo de maxilar, expuesto en el altar mayor, y un trozo de dedo y del brazo izquierdo que están a buen recaudo y que sólo se exponen el día de San Antonio, patrón de Lisboa por cierto, y el día que se conmemora su fallecimiento. En el lateral izquierdo, un pasillo nos lleva hacia unas escaleras que bajan a un pequeño habitáculo en el que se encuentra la cripta donde supuestamente nació, y en el que podemos observar varias placas metálicas que los devotos le colocan como muestras de agradecimiento, por haber intercedido por ellos en alguna dificultad. Tras el terremoto de 1755 que azotó Lisboa, sólo se salvó la cripta y la imagen que actualmente se encuentra en el altar.

4. Estatua del Doctor Sousa Martíns: Otro lugar que me resultó peculiar es esta estatua ubicada en Campo dos Mártires da Patria. Al llegar allí, también casualmente, observé como una mujer se detenía para rezar delante de ésta y le ponía una vela como si de un santo se tratase. Cantidad de placas de mármol como muestras de agradecimiento se amontonan rodeando sus pies. Cerca de ella un quiosco vende velas. ¿Quién es este hombre? El doctor Sousa Martíns fue un destacado médico, farmacéutico y catedrático de medicina que debe su fama por su labor en la lucha contra la tuberculosis en el siglo XIX, así como por la atención que dispensaba a los más necesitados. Personas de todas las generaciones se acercan para pedirle y/o agradecerle la curación de sus enfermedades. También los estudiantes de medicina, cuya facultad está situada enfrente, le piden ayuda en sus estudios y cada 1 de octubre los novatos le cantan y beben, llevando a hombros un muñeco como si fuese el doctor. Incluso dicen que médicos del hospital San José, también cercano, acuden a este lugar para recibir inspiración… Varias mujeres se han ganado la vida en este rincón vendiendo velas antes de existir el quiosco, así que imaginaos si es venerado el médico…

5. Estufa Fría e Estufa Quente (caliente): otro lugar no demasiado transitado en el parque Eduardo VII, junto a la plaza del Marqués de Pombal. Se trata de un gran invernadero de plantas traídas de distintos lugares del mundo. Parece ser que tiene su origen a principios del siglo XX cuando un jardinero cultivaba, en lo que había sido una cantera de basalto, unas plantas traídas de otros países para posteriormente trasladarlas a la Avenida da Liberdade. Al estallar la Primera Guerra Mundial este proyecto se abandona y es remotado en los años 30 para crear la “Estufa Fría”, llamada así porque las especies que alberga no requieren de ningún sistema de climatización. En el año 1975 se inauguran la “Estufa Quente”, de plantas tropicales que ya necesitan de una temperatura más elevada , y la “Estufa Doce” o dulce, de cactus y plantas gruesas como el aloe vera, cadera de suegra…

Se trata de un bello rincón lleno de estanques, cascadas, escalinatas y rocas que hacen que no sea un jardín botánico al uso.

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