Dubrovnik, Ragusa, Perla del Adriático, Atenas de Dalmacia…, ¿en qué quedamos? Ragusa fue el primer topónimo, derivado de “Laus” roca en griego antiguo. Inicialmente estuvo bajo dominio bizantino, que duró 4 siglos, hasta que en el siglo XIII cayó en manos de la República de Venecia, dejando una huella arquitectónica que aún podemos observar en la actualidad. Poco más de siglo y medio duró el dominio veneciano, pues en 1364 la ciudad firmó un tratado con el Imperio Otomano. Hoy en día, cosa tal sería muy difícil de conseguir, pues se trataba de una alianza entre una ciudad cristiana y un sultán. Éste le brindaría protección a cambio de un tributo anual. Ragusa demostró tener gran habilidad democrática además de estar regida por una especie de democracia inspirada en el modelo ateniense, de ahí que se le conociese por “Atenas del Adriático o de Dalmacia”. En 1667 Ragusa sufrió un terremoto desolador y ahí comenzó su decadencia, y por si no fuera poco en el siglo XIX Napoleón acabó con su independencia. A principios del siglo XX pasó a llamarse Dubrovnik, que deriva de la palabra eslava “dubrava” (bosque de robles).Tras la I Guerra Mundial pasó a formar parte de Yugoslavia hasta la independencia de Croacia en los años 90.

Dubrovnik es hoy parada de muchos cruceros que a diario llenan de turistas sus calles. Es por eso que conviene visitarla o muy temprano o al atardecer, para no toparse con el mogollón. Nosotros entramos por aire procedentes de Roma.

El aeropuerto queda a unos 20 km de la ciudad. Tomamos un autobús que nos llevó a la estación, situada en la península de Lapad, donde teníamos reservado nuestro alojamiento: Villa Mía Apartments. Los propietarios residen en la parte baja de la casa, mientras que los huéspedes acceden por la escalera del segundo piso. Nuestra habitación es una de las buhardillas que se ven en la fachada.

Dubrovnik no sólo es la ciudad amurallada o “Old Town”, marcada con un cuadrado en el mapa. Además de esta zona de imagen turística, tenemos una “urbe” en la península de Lapad, donde se ubica la estación de autobuses, hoteles, tiendas, centro comercial, un puerto, y hasta un hospital.

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Imagen de http://www.dubrovnik-guide.net

En Lapad hay además unas playas en las que pudimos relajarnos y descansar del madrugón…,pero ¡ojo! que no hay arena, las playas son de piedrecitas, y si no queréis fastidiar el viaje por una heridita en los pies, será imprescindible usar cangrejeras.

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Imagen de http://www.lapad-beach.com

Para ir a la “Old Town” tendremos que tomar un autobús, que los hay con mucha frecuencia, o vehículo de alquiler.

¿Qué podemos ver en la” Old Town” o “Stari Grad”?:

Entramos a la zona amurallada por la Puerta Pile, acceso occidental. Sobre el arco de la misma podemos ver una estatua de San Blas, patrón de la ciudad.

Por cierto, delante de esta puerta se ubica la oficina de turismo y las paradas de autobús y de taxi, pues el interior de la “Old City” es peatonal, salvo excepciones.

Lo primero que nos encontramos ya dentro del casco antiguo, es la Fuente de Onofrio. Por cierto, de agua potable.

Al frente, la calle principal, Placa o Stradun, arteria de la ciudad, y al fondo de la misma, la Plaza Luza y la Torre del Reloj. Frente a ésta y a su izquierda se encuentra el Palacio Sponza (de estilo veneciano), a la derecha, la Iglesia de San Blas.

Por esta zona también debemos buscar la Columna de Orlando o Roland, guerrero medieval símbolo de la libertad de la ciudad.

Muy próxima se encuentra la Catedral de la Asunción de la Virgen María y la Plaza Gunduliceva, que a diario se convierte en un mercado.

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Frente a ésta, se encuentra el Palacio del Rector, desde donde se tomó esta foto, y al que podremos acceder desde el adarve de la muralla.

Por esta zona, si atravesamos una pequeña puerta próxima a la Torre del Reloj, encontraremos el puerto viejo, donde hay muchísimos restaurantes. Un lugar muy agradable para dar un paseo nocturno.

Aunque lo mejor es pasear, perderse y descubrir los bellos rincones de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Para disfrutar de sus vistas, podremos hacer un recorrido por la Muralla. Aquí aconsejo comprar la “Dubrovnik Card“, pues ya sólo la entrada cuesta unas 100 kunas y la tarjeta “Dubrovnik Card” de 24 horas 150 kunas y tienes acceso además de a ésta, a 5 museos, 2 galerías y al autobús local.

Las murallas que se conservan hoy en día, se construyeron entre los siglos XII y XVII  y constituyeron un verdadero sistema defensivo que cuenta con 5 fortalezas, 16 bastiones y 120 cañones. De las 5 fortalezas, 3 se encuentran incorporadas en ella (Torre Minčeta, el Fuerte Bokar y el Fuerte de San Juan), mientras que otras 2 están en el exterior (el Fuerte de San Lorenzo o de “Lovrijenac” y el Fuerte Revelin).

Una vez arriba, podremos subir a la Torre Minčeta, punto más alto del sistema de defensa y desde el que se divisa una bellísima panorámica de los tejados y  de la isla de Lokrum.

Si nos fijamos, podemos ver distintas tonalidades de naranja en las tejas, que nos indicarán cuáles han sido los edificios restaurados tras la Guerra de los Balcanes.

El adarve tiene un recorrido de más o menos 2 km y podrá llevarnos unas dos horas bien a gusto, si no os equivocáis de sentido y tenéis que volver hacia atrás como nos pasó a nosotros, que entonces os llevará más tiempo (hay que recorrerla en sentido inverso a las agujas del reloj). Durante el paseo tendremos oportunidad de tomar algo, si se quiere, ¡cómo no va a haber un bar donde hay turistas!

Dentro la muralla podemos distinguir el Fuerte Bokar, punto clave en la defensa de la Puerta Pile, así como también, punto importante en la defensa del exterior junto con la Torre Minčeta,.

También en la muralla encontraremos el Fuerte de San Juan, protegiendo el lado sureste del puerto, y que acoge el Museo Marítimo y el Acuario.

Fuera de la muralla y dotando de protección a la Puerta Ploče, al este de la ciudad, se encuentra el Fuerte Revelin, que junto con el anterior, domina el acceso al puerto.

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El Fuerte de San Lorenzo, “Lovrijenac” en croata o “Gibraltar” de Dubrovnik, imagen muy conocida por ser escenario de la serie “Juego de Tronos”,también está situado en el exterior de la muralla.

El Fuerte de San Lorenzo (izquierda) se ubica frente al Fuerte de Bokar (derecha).

Además de la Puerta Pile y la del puerto viejo, al este de la ciudad se encuentra la Puerta Ploče, en la que también figura la imagen de San Blas.

En la noche, y saliendo de la zona amurallada por esta puerta, la música y las luces nos indican dónde se sitúan los locales de ocio nocturno.

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Otra de las puertas, ya más reciente pues fue abierta en el siglo XX, es la Puerta de Buža (que significa agujero), que da acceso al bar que toma el mismo nombre y que merece la pena visitar. En él podréis daros un chapuzón en la Playa Sulic y disfrutar de una bellísima puesta de sol al atardecer, placeres que podéis combinar degustando unas cervezas croatas Ožujsko o Karlovačko

Recordad: Bar Buža, parada obligatoria.

Con la tarjeta “Dubrovnik Card” podréis visitar gratuitamente el Museo Etnográfico. Os llevará poco tiempo y resulta bastante interesante, para muestra esta foto.

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Y si queréis disfrutar de Dubrovnik desde las alturas, qué mejor que subir al teleférico y acceder a lo alto de la colina. Allí se ubica el Museo de la Guerra, para hacerse una idea de lo que la Guerra de los Balcanes supuso para esta ciudad.

Desde Dubrovnik también podemos visitar en una escapada la isla de Korkula o localidad bosnia de Mostar. Vosotros mismos…

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