Split es la principal ciudad de la costa dálmata, y la segunda del país, después de Zagreb, su capital. Su población supera los 200.000 habitantes y no sólo vive del turismo, pues en su paisaje se hace evidente su industrialización y la importancia de sus astilleros y puerto pesquero. Pero lo realmente característico, emblemático y en torno a lo que se fundó la ciudad, es el PALACIO DE DIOCLECIANO, situado mirando al mar, en lo que hoy es la parte antigua, declarada patrimonio de la humanidad.

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Llegamos a Split de mañana y bien temprano en autobús desde Trogir. Nos dejó en la estación, no en las paradas situadas frente al puerto. El día que viajamos de Dubrovnik a Trogir, el autobús paró en el puerto, al lado del Palacio, pero en este caso no fue así, por lo que tiramos calles abajo hasta que llegamos a un mercado, concretamente al mercado verde de hortalizas, donde los locales compran sus viandas, y al lado, el entorno amurallado del Palacio, donde se esconde la antigua ciudad de Spalato, su primer topónimo.

El recinto es pequeño y bastará un par de horas para visitarlo. El Palacio se construyó como “residencia de retiro” del Emperador romano Diocleciano entre los siglos III y IV semejando una lujosa villa y a su vez un campamento militar preparado para albergar a unas 9000 personas.

Cada fachada, excepto la que mira al mar, se encuentra fortificada y cuenta con un portón de acceso a un patio. Impresiona la fusión de los restos del Palacio con la actual ciudad que alberga en su interior, pues aquí, dentro de sus murallas, hay vida: viviendas, bares, tiendas y otros negocios. Entre 2500 y 3000 personas residen en este lugar que evidencia el paso del tiempo mezclando arquitectura romana, medieval, renacentista…

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La Plaza del Peristilo es el centro de tránsito de las cuatro puertas (la de Oro al norte, Plata al este, Hierro al oeste y Bronce al sur), así como el lugar más emblemático. El “Peristylum” romano era el gran patio interior rodeado por pórticos de columnas, ajardinado y adornado, alrededor del cual se encontraban las estancias más importantes de la casa. Así pues aquí nos encontramos con la Catedral de San Duje o Domnius, erigida sobre lo que fue el Mausoleo del Emperador, así como el Baptisterio , antiguo Templo de Júpiter.

En la construcción del lujoso edificio no se reparó en gastos: ladrillo de Salona (de donde nació Diocleciano), blanca piedra caliza de la vecina isla de Brac, mármoles y granito de Egipto, Italia y Grecia…, hasta podemos ver una esfinge egipcia…

Hoy el Peristilo sirve de escenario de actuaciones musicales y teatrales, y hasta se puede tomar algo sentados en las escaleras que lo bordean, fijaos en los cojines rojos a modo de terracita de bar, y es que lo que no inventen los hosteleros…

Aquí tuvimos la suerte de encontrarnos, al atravesar la puerta que estamos viendo y que lleva a un vestíbulo con impresionante sonoridad, a un grupo de música Klapa, típico canto a capela de Dalmacia que  tiene su origen en los cánticos de la iglesia católica, y que ha sido reconocido Patrimonio Cultural e inmaterial de la Humanidad. Klapa significa “grupo de amigos”, generalmente cuatro, aunque pueden ser más, hasta una docena. Eso sí, casi siempre hombres, aunque puede haber también femeninos, los grupos siempre son de un único sexo.

Por el Peristilo también podremos acceder a los sótanos del palacio. Curiosamente su buena conservación se debe a la acumulación de basura en este lugar durante la Edad Media…

Actualmente las abovedadas  estancias del sótano están prácticamente vacías, entre ellas, un “pasillo” une el Peristilo con la Puerta de Bronce (que va a dar al Paseo Marítimo o Riva) y a ambos lados se sitúan puestos de recuerdos y demás…

En nuestro paseo por la ciudad antigua, nos encontramos con la Plaza de los Hermanos Radic, conocida todavía como la plaza de la fruta, pues hasta los años 60 albergó un mercado de ésta. En el centro, se erige una escultura del poeta Marco Marulic.

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Cerca de la puerta de Oro nos encontraremos con la estatua del Obispo Grgur Ninski, defensor del uso del croata en la liturgia en el siglo V. Tocarle el dedo gordo de su pie izquierdo dicen que trae suerte o que supone para quien lo frote, la vuelta a Split.

49899993.jpg.1024x0 La Riva o Paseo Marítimo, es un lugar muy animado tanto de noche como día, pues está lleno de cafeterías, restaurantes y demás locales de hostelería..

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Muy cerca está el puerto, donde tomaremos un ferry destino a la isla de Brac. La compañía Jadrolinija une la ciudad con la isla en apenas una hora y con relativa frecuencia.

Ya en el puerto, nos abordó una pareja, cada cual ataviado con mochila a la espalda, camiseta del Celta de Vigo y crema solar en mano: ¿sabéis dónde está la playa?, no supimos decirles donde estaba Bacvice, pero nos alegramos de haber encontrado a unos paisanos, pues es que siempre hay un gallego en la luna…

Pues bien, nuestra visita a Split ha sido muy corta, apenas el Palacio, que es lo más turístico. Si disponéis de un poco más de tiempo sería interesante ver el Museo Arqueológico, subir al Monte Marjan desde el que se divisan unas impresionantes vistas de la ciudad, callejear por el Barrio Varos y disfrutar de un relajante baño en el balneario de aguas termales de sulfato… ¡Ah! no podemos olvidarnos de su ambiente nocturno…, pues a la vuelta de nuestra visita a Brac, pudimos ser testigos de la cantidad de autobuses cargaditos de chavalada sedienta, botella en mano, dispuesta a beberse el mundo…

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