Korenica es un pequeño pueblo del interior de Croacia, que pasaría totalmente desapercibido por los turistas, si no fuese porque a menos de 20 km se encuentran los Lagos de Plitvice.

El autobús procedente de Zadar nos dejó frente al restaurante -supermercado “Macola”.

La carretera parte al pueblo en dos, y a ambos lados de la misma se asientan pequeñas casitas, de las cuales, muchas dan hospedaje a turistas. A pocos metros encontramos la nuestra “Villa Jelena”, enclavada en un bucólico entorno donde varias mujeres charlaban sentadas alrededor de la casa. La propietaria al vernos llegar se levantó, nos llevó a la planta de arriba y nos enseñó nuestra habitación: balcón y por supuesto, baño privado. Eso sí, se nota que es una localidad de paso, porque ni armario tiene…, pero claro, para una noche ni tan siquiera es necesario.

En “Villa Jelena” puedes tomar una bicicleta gratis y desayunar por 6 euros/persona. Quisimos preguntarle a la mujer de la casa sobre la forma de ir a Plitvice, pero sólo habla croata…2015-07-12_17-41-49.jpg

Tras instalarnos, decidimos dar una vuelta por el pueblo, por hacer tiempo y por informarnos de horarios de autobuses para ir a los Lagos al día siguiente. Salimos sin esperanza de encontrar algo interesante, pero aún así llevamos la cámara de fotos. Iniciamos camino hacia el mismo punto en el que nos dejó el autobús, el restaurante “Macola” y detrás de éste ¡¡¡sorpresa!!! mirad lo que encontramos

Después de esto decidimos seguir la carretera hacia el “centro” o lugar donde se concentran los negocios y servicios básicos de un pueblo: entidades bancarias, peluquería, colegio, ayuntamiento, bar etc…2015-07-13_07-21-22.jpg

Encontramos un pequeño quiosco de información turística, pero aunque eran las 18.00h aproximadamente, estaba cerrado, así que fuimos a tomar unas cervezas a un bar frente al hotel también llamado “Macola”. La camarera nos informó que un autobús pasaba a diario a las 7:00h en la parada de enfrente y subía a los Lagos. Un par de españoles que estaban allí nos ofrecieron subirnos en coche a las 8:00h por si acaso, se agradece.

Allí cenamos unos bocatas, paseamos un poco y nos recogimos prontito. Mañana habría que madrugar mucho, nos espera un duro día de ruta por el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice.

En el próximo post contaré qué fue de ese autobús del que nos habló la camarera y que por fin nos acercó al Parque Nacional…

 

 

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