Seguro que al inicio de su diario, la pequeña Anne no tenía la pretenciosa intención de dar a conocer al mundo el temor, vivido en primera persona, que sufrieron los judíos al ser perseguidos por los nazis en la segunda Guerra Mundial.

Anne comienza su diario recién cumplidos los trece, pues precisamente éste fue un regalo recibido por su aniversario.

Como cualquier chica de su edad, Anne lleva una vida normal. Su familia disfruta de una buena situación económica, pues su padre dirige Opekta y Pectacon, dos empresas dedicadas al sector de la alimentación: a la fabricación de mermeladas, la primera y a los condimentos para carne, la segunda.

Los Frank provienen de Frankfurt, ciudad donde nació la pequeña, y se trasladan a Ámsterdam. Primero el matrimonio y posteriormente sus hijas Margot y Anne.

Como otros judíos, y sabiéndose perseguidos por los nazis, la familia prepara su escondite en “La Casa de Atrás” del edificio donde trabaja el padre, y en complicidad con sus empleados, que a su vez sirven de protectores y confidentes.

Una citación dirigida a Margot acelera el traslado a su refugio, que compartirán con otra familia y su único hijo, Peter.

Así que al día siguiente de recibir la misiva, los Frank huyen de su casa con lo puesto para no levantar sospechas: alguna mochila o bolso de mano y vestidos con varias capas de ropa cual cebollas, para así llevarse la mayor cantidad de prendas posible.

El día 9 de julio de 1942 los Frank  inician su cautiverio. Los Van Daan (seudónimo que utiliza Ana en su diario para referirse, en realidad, a los Van Pels) se incorporarán días después y finalmente lo hará el señor Dussel (Pfeffer en la vida real).

escondidos Anne Frank

Hoy en día los visitantes accedemos por la casa contigüa de la derecha. Desde èsta tomaremos hacia la izquierda donde enseguida nos toparemos con lo que sería el almacén, donde se molían las especias como el clavo y la pimienta para los condimentos. Los mozos de almacén no sabían de los escondidos, por lo cual de día éstos tenían que guardar el máximo silencio posible para no levantar sospechas.

plano casa Anne Frank

Aquí, un escueto vídeo nos recuerda la masacre perpetrada por los nazis.

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Almacén

Escaleras arriba llegaremos a las oficinas, donde a diario trabajan los protectores de los habitantes de “La Casa de Atrás”: Víctor Kluger, Miep Gies, Johannes Kleiman y Bep Voskuijl trabajan para Opekta y Pectacon durante la guerra compartiendo despachos. Éstos abastecerán  de víveres, ropa, libros y demás a los 8 escondidos, dependiendo absolutamente de ellos. Miep y Bep compran víveres en los comercios de la zona y en el mercado negro. El marido de Miep, Jan, consigue cupones de racionamiento gracias a sus contactos. A medida que pasa el tiempo cada vez se va haciendo más difícil encontrar comida, viéndose obligados a comer alimentos almacenados ya en mal estado…

Pero si hay un rincón significativo del edificio, es sin duda  esta estantería giratoria y puerta de entrada al escondite.

Y así describe en su diario su nuevo hogar: “Nadie sospecharía nunca que detrás de esta puerta pintada de gris, sin nada de particular, se esconden tantas habitaciones. Delante de la puerta hay un escalón alto, y por allí se entra. Justo enfrente de la puerta de entrada, una escalera empinada; a la izquierda hay un pasillito y una habitación que pasó a ser el cuarto de estar y dormitorio de los Frank, y al lado otra habitación más pequeña: el dormitorio y estudio de las señoritas Frank. A la derecha de las escaleras, un cuarto sin ventanas, con un lavabo y un retrete cerrado y otra puerta que da a la habitación de Margot y mía. Subiendo las escaleras, al abrir la puerta de arriba, uno se asombra al ver que en una casa tan antigua de los canales pueda haber una habitación tan grande, tan luminosa y amplia. En este espacio hay un fogón (esto se lo debemos al hecho de que aquí Kluger tenía antes su laboratorio) y un fregadero. O sea, que esa es la cocina, y a la vez también dormitorio del señor y señora Van Daan, cuarto de estar general, comedor y estudio. Luego una diminuta habitación de paso, que será la morada de Peter van Daan y, finalmente, al igual que en la casa de delante, un desván y una buhardilla. Y aquí termina la presentación de toda nuestra hermosa Casa de atrás“.

Poco más de un mes más tarde de empezar el cautiverio, fue colocada la estantería que vemos hoy: “Nuestro escondite sólo ahora se ha convertido en un verdadero escondite. Al señor Kluger le pareció mejor que delante de la puerta que da acceso a “La Casa de Atras” colocáramos una estantería”.

Para decorar su habitación, Anne pegó distintas imágenes en las paredes. Al principio se decantó por estrellas de cine, más tarde por la historia y el arte: Greta Garbo, la Reina Isabel de Inglaterra (cuando era niña, claro) o Rembrandt fueron algunas de las elegidas.

Como describe Anne en su diario, iniciamente ésta sería la habitación de las hermanas Frank, pero meses más tarde, y viendo que aún podían esconcer a una persona más, el señor Fritz Pfeffer (Albert Dussel en el diario) pasa a formar parte de la plantilla de “La Casa de Atrás”, así que Anne compartirá habitación con él, y Margot con sus padres. Entre Ana y el nuevo inquilino surgirán frecuentes disputas por el “territorio”, pues cada uno es receloso de su intimidad y de poder disponer de un lugar para estudiar, escribir, o simplemente pasar el rato…

No esperen ver muebles en la casa. Las habitaciones están vacías por expreso deseo de Otto Frank, quien solicitó, a la apertura del museo en 1960, que así permaneciesen, simbolizando así el vacío de los millones de personas deportadas que nunca regresaron.

Eso sí, podemos hacernos una idea de la distribución de la casa decorada y amueblada gracias a unas maquetas que Otto Frank mandó construir en 1961.

En la segunda planta de “La Casa de Atrás” se situaba el “refugio” Van Daan: la cocina común a los 8 refugiados serviría a la noche de dormitorio del matrimonio, y el habitáculo por el que se accedía al desván, hará las veces de dormitorio de Peter y donde Anne pasará varias horas tras descubrir en el chico un gran confidente que aliviaría su estancia en el refugio.

En la habitación de Peter aún podemos ver el juego de la bolsa que recibió por su décimo sexto cumpleaños, ya en el cautiverio.

El escondite, pese a estar desprovisto de mobiliario, aún conserva algún detalle de dos años de cautiverio, como las marcas de la pared que indican el crecimiento de las hermanas Frank, y es que dos años dan para mucho. Incluso Anne hace referencia a la ropa, pues mucha de ella acababa por quedarle pequeña, necesitando de sus protectores para que le agenciasen otra más cumplida.

También se exponen los manuscritos del diario, las notas escolares y otros objetos personales.

La visita a la casa está muy bien diseñada. De forma escueta y mediante la proyección de breves vídeos se explica al visitante la vida de la joven Ana y las circunstancias que le tocó vivir. Precisamente en la sala dedicada al holocausto, habla Hanneli Goslar, a quien Ana menciona  en varias ocasiones en su diario: “¿Y Hanneli? ¿Vivirá aún? ¿Qué estará haciendo? ¡Dios querido, protégela y haz que vuelva a estar con nosotros! Hanneli, en ti veo siempre cómo podría haber sido mi suerte, siempre me veo a mi misma en tu lugar…”.  Hanneli cuenta cómo se encuentra con Ana en Bergen-Belsen y trata de ayudarle pasándole algo de comer, esa sería la última vez que se ven. Al final Hanneli corrió mejor suerte…

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Hanneli Goslar

Otro vídeo que me llamó la atención es cómo Otto Frank explica que el haber leído el diario le ayudó a conocer y comprender a su hija, y lanza la siguiente reflexión: es muy probable que muchos padres no conozcan realmente el interior de sus hijos, como parece ser que le sucedió a él…

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Otto Frank

Nuestros protagonistas fueron detenidos el 4 de agosto de 1944. A día de hoy no se sabe con certeza quién los delató. Además de los 8 escondidos, los trabajadores de la empresa Kleiman y Kugler fueron detenidos, aunque finalmente no fallecieron en campos de concentración: Kluger fue liberado por motivos de salud y Kleiman logró escapar, emigrando posteriormente a Canadá.

Edith Frank murió en Auschwitz de inanición. El Sr. Van Daan (o Van Pels en realidad) también falleció en Auschwitz. Su señora falleció en Theresienstadt (República Checa) tras haber pasado por los campos de concentración de Auschwitz, Bergen-Belsen y Buchenwald. Peter fue trasladado de Auschwitz a Mauthausen donde falleció a tres días de la liberación. Las hermanas Frank fueron deportadas mediante una operación de evacuación de Auschwitz a Bergen-Belsen y fallecieron de tifus, primero a Margot y unos días más tarde Anne. El Señor Dussel (Pfeffer en la vida real) falleció en el campo de concentración de Neuengamme, al que fue a para tras pasar por el de Buchenwald o el de Sachsenhausen.

Sólo Otto Frank sobrevivió. Tras la liberación de Auschwitz por los rusos, viajó en barco desde Odesa (Ucrania) a Marsella (Francia). El 3 de junio de 1945 regresó a Amsterdam, donde residirá hasta 1953, año en el que se traslada a Basilea (Suiza) donde residen sus hermanos. Contrae matrimonio con una austríaca también superviviente de los campos de concentración y cuya familia también ha perdido en ellos (marido e hijo). El resto de su vida lo dedicó a la publicación del diario y difusión de su contenido, hasta el 19 de agosto de 1980, fecha de su fallecimiento.

Durante los más dos años que vivió en el encierrro, la pequeña Anne escribe, mediante cartas a su amiga imaginaria “Kitty”, cómo es su día a día en “La Casa de Atrás”: sus reflexiones sobre la vida, la guerra, su familia y sentimientos hacia los distintos miembros, más cercana a su padre y más desapegada de su madre y su hermana, desavenencias entre los 8 inquilinos, confesiones etc… El diario le sirvió de válvula de escape y desahogo de tal situación, aliviando los deseos de tener una vida normal:

“Cuando escribo se me pasa todo, mis penas desaparecen, mi valentía revive”.

Algún día esta horrible guerra habrá terminado, algún día volveremos a ser personas y no solamente judíos”.

“Montar en bicicleta, bailar , silbar, mirar el mundo, sentirme joven, saber que soy libre, eso es lo que anhelo”.

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A Anne le gustaba escribir, y sabía que lo hacía bien. De hecho en varias ocasiones expresa en su diario su deseo de convertirse en escritora o periodista. Es más, además de su diario personal, en el que escribía sus sentimientos más íntimos, también escribió cuentos: “La Vida de Cady” y “El Sueño de Eva” forman parte de la colección de cuentos publicados por Plaza & Janes en 1989).

“A Peter le cuento cosas con gran facilidad, que a otros nunca le cuento. Así, por ejemplo, le he dicho que más tarde me gustaría mucho escribir, e incluso ser escritora, o al menos no dejar de escribir aunque ejerza una profesión o desempeñe alguna otra tarea”.

Anne quedó impresionada por el discurso del ministro de Educación holandés en el exilio, quien anunció por la radio en la primavera del 44 que, cuando acabara la guerra, se habrían de compilar y publicar todos los escritos que testificaran los sufrimientos del pueblo holandés durante la ocupación alemana, poniendo de ejemplo los diarios. A partir de ahí, decidió que el suyo serviría de base para la publicación de un libro, lástima que ella no pudiese hacerlo…

Y si quería ser escritora, lo consiguió ¡vaya si lo consiguió! pues su diario está entre los 10 libros más vendidos del mundo, traducido a 70 idiomas, vendido en más de 100 paises, ha inspirado a 8 producciones cinematrográficas…  Y la Casa Museo…, no hay más que ver las colas que se forman para verla…

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La publicación del libro está auspiciada por la “Fundación Anne Frank”, fundada por Otto Frank en 1963 en Basilea (Suiza) con el fin de que éste fuera su legatario. Desde la muerte del fundador en 1988, la Fundación actúa como albacea, con el objetivo de difundir los escritos de hija y protegerlos de explotaciones ilícitas. Podemos ver en la Casa de Anne Frank los manuscritos originales, que figuran en el registro del Programa Memoria del Mundo de la UNESCO.

La “Anne Frank Fond” AFF es una organización benefica sujeta a la legislación suiza. A su cabeza está un consejo honorífico de fideicomisarios, presidido por Buddy Elias, primo de Anne Frank. El cometido de la AFF es promover el legado humanitario de los Frank. Por deseo de Otto Frank, el AFF se dedica a mejorar el entendimiento entre las distintas culturas y religiones, fortalecer las relaciones entre la gente joven de todo el mundo y servir a la causa pacifista.

Actualmente “El Diario de Ana Frank” se encuentra en una pugna legal: La legislación de Países Bajos establece que los derechos de autor expiran pasados 70 años de su  fallecimiento. Así pues si Ana murió en 1945, este año se 2016 quedaría libre de tales derechos. Sin embargo, la “Anne Frank Fond” ha alegado que como Otto Frank es coautor de tales escritos, los derechos expiarían 70 años después de su fallecimiento en 1980, o lo que es lo mismo, que continuarían hasta 2050. A ver en qué queda esto…

Para visitar la Casa-Museo, unas recomendaciones:

  • Visitar su página web aquí. Tendremos información actualizada sobre horarios, precios (9 euros, 2016). Además podremos comprar la entrada online, por eso de evitar colas…
  • Acudir a primera hora de la mañana. Es decir, que si abre a las 9.00h, empezad a hacer cola entre 8:00h y 8:30h. Es un lugar muy muy visitado y es muy frecuente encontrarse con una cola más larga que un día sin pan… Es más, nos hemos encontrado comentarios en internet de que si la cola hace tal o cual forma, la entrada tendrá un tiempo de espera “x” ó “y”. Peeeroo, desde hace unos meses han limitado el acceso desde las 9:00h a las 15:00h para quienes hayan comprado la entrada en la web.
  • Por cierto, está prohibido hacer fotos en su interior, pero el mal ya está hecho…, con el móvil y a lo “disimulado” je,je,je…
  • Situada en Prinsengracht 263-267. No es la casa por la que se accede, es la nº 263.
  • Hay tienda, así que si no os habéis leido el diario, es una buena ocasión para comprarlo. El de bolsillo me costó 9 euros.
  • No dejéis de visitar los alrededores. Prestad atención a la Westerkerk, a la que se puede subir según época del año, y al Homomonument que está en la plaza.
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