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Comenzamos el día visitando el Museo de la Revolución: la máxima expresión de la gran oda a Fidel  y a la Revolución que se expande por todo el país, independientemente de lo que te cuenten sus gentes: algunos despotricarán contra el régimen, y otros te tratarán de vender su lado bueno con frases como ” yo gracias a Fidel pude estudiar” o “el único país del mundo en el que se puede vivir sin trabajar, ése es Cuba” (por eso el que lo dice está trabajando…¿?) A medida que vayas viajando por sus pueblos verás pancartas haciendo referencias a las victoriosas batallas de Fidel y los suyos: el Ché Guevara, Camilo Cienfuegos…, a las maravillas que trajo consigo la Revolución para el pueblo. Verás frases “celebres” de Fidel, del Ché y otros revolucionarios, carteles populares de apoyo “Todos con Fidel” o “Felicidades comandante en su 90 cumpleaños”, programas de televisión como “Momentos con Fidel” en el que sale éste, bastante más joven, arengándole a su pueblo. Hasta hemos visto en “Cubavisión” actuaciones de un ballet femenino con atuendo militar con motivo del 90 cumpleaños del comandante. Si todo esto te resulta muy “friki”, no puedes perderte el Museo de la Revolución. Abre sus puertas a diario de 9:00h a 17:00h y su precio son 8 CUCs para el turista, para el nacional el coste es menor, aunque dudo que a un cubano esto le pueda interesar, porque seguro que de la Revolución lo saben todo, todo y todo ¡¡en el colegio la estudiarán 1000 veces!!!

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El edificio era el antiguo Palacio Presidencial construido entre el 1909 y 1920 y en el que aún se conservan las huellas de los impactos de bala del ataque de los revolucionarios el 13 de marzo de 1957. En sus 30 salas se detalla paso a paso cómo Fidel y los suyos llevaron a cabo LA REVOLUCIÓN, bajo “el  movimiento 26 de julio”, organización nacionalista, antiimperialista y democrática fundada en las ideas de José Martí, y cuya finalidad era acabar con el dictador Fulgencio Batista. Lo que al final vino a ser un “quítate tú para ponerme yo”.

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Tiene tanto de pintoresco el lugar que hasta nos podemos encontrar la cuna de Fidel, y alguna foto donde un niño le dice al comandante: “Gracias Fidel, ya sé leer”.

No se olvida de sus enemigos a quien bautiza como “los cretinos”, creándole un rincón en el que aparecen caricaturizados: Batista, Ronald Reagan y los Bush padre e hijo.

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Existe como anexo “El Memorial Granma“, yate con el que entraron en Cuba los exiliados del movimiento 26 de julio encabezados por Fidel marcando el inicio de la lucha y posterior triunfo de la Revolución. Lástima que debido a las obras no pudiésemos verlo.

Después de esta interesante visita, tomamos camino hacia el Castillo de San Salvador de la Punta.

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Aquí comenzaremos a recorrer el Malecón, el paseo más conocido de La Habana, 8 kms que se extienden sobre toda la costa norte de la ciudad. Es uno de los lugares de encuentro más concurridos de La Habana donde podemos ver a turistas y locales cubaneando.

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Caminamos hasta el Monumento a Antonio Maceo, a la altura de la calle Padre Varela, a la que los locales también le llaman Belascoaín, y entre Aramburu y Hospital buscaremos el “Callejón de Hamel“, que bien se puede llamar también “Callejón de Salvador González Escalona“, artista artífice de las obras que podemos observar en tan peculiar rincón.

El nombre de este lugar se debe a un tal Fernando Belleau Hamel, que puso en marcha una empresa de fundición a principios del siglo XX dando trabajo a mucha gente de color que se asentó alrededor de éste lugar… ¿será por eso que precisamente éste es ahora el epicentro de la cultura afro-cubana de la ciudad?

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Aquí encontraremos originales murales, pinturas y esculturas de reciclaje de estilo “afro-cubano”. Así lo dice en una de sus paredes “para mí la madre patria es África”.

Predominan los colores azul, amarillo, rojo y negro que simbolizan las deidades o orishas de la santería: Yemayá (azul) cuyo atributo es el de la salud, paz y bienestar; Ochún (amarillo) del amor, sexualidad, romanticismo; Changó (rojo) orisha del trueno, fuego, danza, justicia, inteligencia…, y Eleggua (negro y rojo) del camino y destino, pues es quien abre los caminos para continuar en la religión… Estos son algunos ejemplos.

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Un cubano que pasaba por allí se ofreció a hacernos una “mini visita guiada” por el Callejón. Bajamos a una sala con un ambiente muy fresquito donde el artista se encontraba dando una entrevista. Por supuesto, no aceptaba que lo fotografiásemos, y así nos lo hizo saber un fulano gordito de pelo “afro” que refería ser su “asistente”.

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También nos indicó dónde estaba la casa del señor González Escalona y dónde podemos comer y/o tomar algo, pues hay dos locales. Las bebidas típicas: el “negrón” y el “rumbero”, probamos éste último. Muy dulzón. Para comer los precios son algo elevados, sobre 20 CUCs por plato aproximadamente.

Los Rolling Stones dieron un concierto en La Habana por primera vez en marzo de este 2016, y Mick Jagger tampoco quiso perderse este lugar.

Los domingos hay rumba de 11:00h a 16:00h. Lástima que nuestra visita coincidiese a sábado…

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Comimos en una trattoría de la zona centro, y de regreso a La Habana Vieja nos topamos con el único Barrio Chino en el que no hay chinos, curioso ¿no?

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Siguiendo la calle Dragones nos encontraremos con el edificio más emblemático de la ciudad: El Capitolio.

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Llegamos a la terminal de ferrys para tomar una lanchita a Casablanca: la del lado izquierdo, la que se sitúa a la derecha sale hacia el industrial barrio de Regla. Las lanchas pasan más o menos cada 15 minutos y cuestan 1 CUC al turista, para los locales es más barata en moneda nacional.

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Frente a la terminal encontraremos una iglesia ortodoxa.

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Una vez allí, al otro lado de la bahía, nos encontraremos con la colosal estatua del Cristo de La Habana (en obras…), que representa al Sagrado Corazón de Jesús, la Casa Museo del Ché y la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña.

Ésta forma junto a la de San Salvador de la punta (que está enfrente) y el Castillo de la Real Fuerza, un complejo militar de defensa de la ciudad ante cualquier ataque enemigo o pirata. Es la mayor edificación militar construida por España en América y su nombre se debe a que fue construida en tiempos del reinado de Carlos III en lo que entonces se llamaba “La Cabaña” por ser un lugar de pastoreo. Desde 1991 compone el Parque Histórico Militar Morro-Cabaña.

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Lo que más impresiona son las vistas de toda la ciudad que desde el Fuerte podemos disfrutar.

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Nos aconsejaron llegar antes de las 18:00h a la fortaleza pues en lugar de 8 CUCs pagaríamos 6 CUCs, pero no nos fue posible y llegamos cerca de las 19:00h. Dentro del recinto amurallado encontraremos una capilla, varias salas de exposiciones, bar-restaurante, un recinto dedicado al Che Guevara, ya que al triunfo de la Revolución estableció allí su Comandancia. Hasta hay un Museo dedicado Chávez, “Venezuela Libre”.

En la Fortaleza, a diario y con rigurosa puntualidad a las 21:00h (aunque estemos en Cuba) tiene lugar la representación del cañonazo que significaba el cierre de las puertas de la ciudad vieja en tiempos de la colonia española. Esta ceremonia es Patrimonio Cultural de Cuba, así que no queremos perdérnosla. La gente comienza a agolparse alrededor del cañón como una hora antes. Unos hombres comienzan a cargar la pólvora, encender antorchas y demás preparativos de la función.

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Y cuando digo rigurosa puntualidad, es que es a las 21:00h, ni un minuto más ni un minuto menos, da igual que llueva, truene, nieve o haga sol, porque 10 minutos antes de la ceremonia comenzó a caer una torrencial tromba de agua que hizo que la gente pidiese a gritos que iniciase ya, las antorchas se apagaban, los figurantes vestidos de época se mojaban (y el público también), el cañonazo se confundió con un tremendo trueno, los carruajes de caballos casi no podían pasar del agua que corría por todos los rincones. Así que al acabar al fin la función, pies para que os quiero y la avalancha de gente en un suspiro taponó cualquier lugar al resguardo que hubiese en el recinto.

Allí pasamos más de una hora hasta que dejó de llover y pudimos tomar una “máquina” “almendrón” o como se le llamen a los coches antiguos, para cruzar el túnel. Ese día los taxistas hicieron su agosto…

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