A la hora de diseñar el itinerario por la isla, nos surgió una duda con respecto a la visita a El Nicho ¿desde dónde ir?  Así que barajamos 2 opciones: desde Trinidad o desde Cienfuegos.

1. Al principio pensamos ir desde Trinidad.

Incluiríamos así la visita a El Nicho en la ruta a Topes de Collantes, Santa Clara y Remedios, haciendo noche en Caibarién, para ir al día siguiente a los cayos.

Como vemos, Google maps nos marca 46, 6 kms y un trayecto de poco más de una hora.

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La ventaja es que nos cogería de camino, sin desandar lo andado, aprovechando mejor el viaje.

Inconvenientes:

  • La ruta pudiera resultar muy pretenciosa y sería probable que no nos diese tiempo a ver todo lo previsto, o nos cogiera la noche en carretera (lo que es totalmente desaconsejable). Tampoco se trata de llegar, darse un chapuzón, foto y punto. Se realizan visitas grupales con guía, lo que seguro demorará los planes que teníamos previstos.
  • Una cosa es lo que marca google y otra es la realidad, me explico: el trayecto desde Trinidad a Cuatro Vientos es bueno, pero los 22 kms restantes (por la carretera de Cien Rosas) son de “tránsito difícil“. En la imagen se puede apreciar que la ruta está señalada con líneas discontinuas y con el símbolo de 4×4. Vamos, que aconsejable para un vehículo normal no es. Así que lo mismo son 2 horas y no una…

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Por estos motivos, y siguiendo las recomendaciones de los locales, nos decantamos por la otra opción.

2. Desde Cienfuegos:

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En distancia viene siendo casi la misma (casi 5 kms más), pero el estado de la carretera es mejor.

Como inconveniente, es que desandaríamos lo andado: es decir, que tras la visita, y para ir a Trinidad, si queremos evitar la carretera de Cien Rosas, tenemos que ir hacia Cumanayagua de nuevo y en Guaos desviarnos hacia abajo…, pero merece la pena.

Así que tras haber pasado el día anterior en Cienfuegos, esa mañana tiraríamos hacia El Nicho y llegaríamos en poco más de una hora.

Al lado derecho de la carretera hay una pequeña cuesta por la que se accede con el coche. Hay una zona amplia en la que aparcar y en la que, sorprendentemente, no nos pidieron dinero por el “parqueo”.

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Entrada

El horario es de 9:00h a 17:00h y el precio del recorrido son 10 CUCs por persona.

Las visitas se hacen en grupo y con guía, y duran alrededor de 2 horas en las que se incluye el baño en las pocetas. Nosotros quizá estuvimos algo más, pues entramos con un grupo y acabamos saliendo con otro.

Entramos a las 10:45h, y el hombre de la entrada nos aconsejó que alcanzásemos al grupo que había entrado a las 10:30h, si no queríamos esperar a que se formase el siguiente. Así que coincidimos con un grupo de catalanes.

Así nos adentramos en el Sendero del Reino de las Aguas, en cuyo inicio se encuentra un restaurante y baños.

Durante el trayecto, el guía va explicando la flora y fauna del lugar: El palmiche por ejemplo, son unas pequeñas bolitas fruto de la palma real con las que se alimentan a los cerdos para que su carne salga sabrosa, algo así como nuestros cerdos de bellota.

Un consejo de supervivencia: Bejuco ubi, planta trepadora de cuyo corte en diagonal saldrá un líquido apto para beber.

También es posible encontrarse con colibrís, tocororos y otros pájaros. Dos catalanas fotografiaban al colibrí, pero al preguntarles dónde estaba, hicieron caso omiso y siguieron hablando en catalán. No entiendo cómo puede haber gente que sabiendo hablar tu idioma no te responda, a lo mejor si se lo hubiese preguntado en gallego me hubiese contestado… ¡yo que sé!

La primera poceta con la que nos encontramos fue “La Poceta de los Enamorados“, en la que nos bañaremos al final del recorrido. Dicen que si dos enamorados se bañan juntos en esta poza no se separarán jamás, a ver si es verdad…

El agua es fría pero no como la de la costa atlántica, ni nada que ver con la de los ríos gallegos.

 La cascada de “Desparramaderos

Más arriba llegaremos a la “Poceta de Cristal“, en ésta sí que nos bañaremos al momento.

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Y tras el baño, seguiremos subiendo hasta llegar al mirador, desde éste podremos alcanzar a ver el Salto de Habanilla.

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Salto de La Habanilla, al fondo

Para rematar de nuevo en la Poceta de los Enamorados. Allí, muy amablemente nos comentó el guía que si queríamos quedarnos un rato más en el agua, esperásemos a que su compañera bajase con otro grupo y saliésemos todos juntos.

Acabado el recorrido, ya empezábamos a plantearnos dónde comer: dentro hay restaurante, el  “Piri” (el guía) nos aconsejó el paladar “El Caney“, saliendo por la carretera a mano derecha, en la siguiente curva al lado izquierdo. Hasta nos dio un papelito para que se diesen cuenta de que íbamos de su parte y él pudiese cobrar su comisión, suponemos. La misma operación nos hizo, antes de entrar en El Nicho, un tal Armando Andrade, que también nos dio por escrito la referencia para su comisión en el paladar “Las Yagüas” un poco más adelante de “El Caney” y a mano derecha.

Tras cambiarnos en el coche y coger carretera nos encontramos con Armando de nuevo, así que acabamos en “Las Yagüas“, y por 12 CUCs los dos (bebida a parte), comimos a reventar. Recomendadísimo. El camarero preguntó si deseábamos comer un poco de todo como los españoles de al lado, y allí sacó platos y platos: uno con pescado rebozado, otro con carne de cordero, ropa vieja, otro con pollo, otro con boniato, otro con ensalada de tomate y aguacate, otro con arroz moro, otro con arroz blanco con verduritas, otro con plátano frito…., en fin, esa noche no cenamos… Por cierto, los al lado eran tres catalanas y una gallega de nuestro pueblo afincada en Barcelona, siempre hay un gallego en la luna ¿o no?. Estuvimos conversando un rato con ellas y nos resultaron majísimas. No será la última vez que nos veamos en la isla…

Os hemos contado cómo es el sendero “el Reino de las Aguas”, que es el de pago con guía y donde están las pozas más bonitas. Pero para una visita rápida y gratuita, están las pozas que hay en el lado izquierdo de la carretera llegando a El Nicho por Camanayagua, frente a la cuestecita por la que se accede a las de pago. También está bien ¿no?

Y así, tras disfrutar de la joya de la auténtica naturaleza cubana, tomamos camino hacia Camanayagua para llegar a la tarde a Trinidad y poder disfrutar de su ambiente nocturno.

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