Tras hacer noche en Las Terrazas condujimos durante una hora hasta La Habana, y antes de entregar el coche en el Hotel Sevilla de La Habana Vieja, aprovechamos para visitar el Vedado, el barrio más “urbanita” de la ciudad, y en él, dos visitas imprescindibles: la Plaza de la Revolución y el Cementerio de Colón.

1.La Plaza de la Revolución:

¿Quién no ha visto el escenario de las multitudinarias e interminables arengas de Fidel, de la misa del Papa Francisco en el pasado 2015 o de la despedida del pueblo cubano a su líder?

La antigua Plaza Cívica de Batista es, gracias a la Revolución, imagen emblemática de La Habana y de tamaño colosal, de las mas grandes del mundo con 72 mil metros cuadrados… En ella destacan las dos imágenes de los dos líderes revolucionarios colegas de Fidel: El Che Guevara con la famosa frase “Hasta la victoria siempre” como fachada del Ministerio del Interior y Camilo Cienfuegos con un “Vas bien Fidel”

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Imagen de Camilo Cienfuegos en Plaza de la Revolución
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Imagen del Che en Plaza de la Revolución

Frente a las estampas dedicadas a los héroes revolucionarios, se erige, en forma de obelisco, el Monumento a José Martí, así como una estatua de grandes dimensiones también dedicada a éste.

El Monumento de casi 113 metros de altura en total, 29 más si contamos hasta los faros y banderas, es el punto mas alto de toda la ciudad de La Habana, al que se puede acceder por un ascensor de unos 90 metros. En la base se encuentra el memorial que cuenta con 5 salas en las que podemos leer los 79 pensamientos del independentista.

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Monumento a José Martí Plaza de la Revolución

Por cierto, cuidadito con aparcar en sus inmediaciones, nosotros quisimos dejar el coche detrás del Ministerio del Interior y enseguida nos vino una militar a llamarnos la atención.

2. El Cementerio de Colón:

En plena urbe se encuentra una de las necrópolis más grandes de América y la tercera más importante del mundo, según los entendidos. Declarado Monumento Nacional de Cuba, data del siglo XIX y fue diseñado por un gallego, Calixto Loira Cardoso, siempre hay un gallego en la luna…

Merece la pena dedicarle una mañana, o al menos parte, para observar su riqueza arquitectónica y las formas de su majestuosas esculturas de mármol blanco. Cada uno entierra a sus muertos según su condición social y económica, así muchos ricos hacían de sus panteones, réplicas de sus casas coloniales.

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Escultura imitando a La Piedad de Miguel Ángel

Entramos por un lateral, no por la puerta principal, y un guardia de seguridad nos pidio 5 CUCs de entrada por cada uno, ya nos temíamos un timo…, pero más adelante nos encontramos con un chico de Valencia que nos confirmó que efectivamente era ése el coste, algo caro me parece…

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El de seguridad nos indicó donde estaba la tumba de Cecilia Valdés o La Loma del Ángel, protagonista de la famosa novela cubana del siglo XIX de Cirilo Villaverde, cuyo argumento versa sobre las relaciones entre señores blancos y ricos y negras esclavas, ¿os imagináis de qué va la novela, no? Bueno, pues la mulata protagonista existió de veras y aquí la tenemos.

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Tumba de Cecilia Valdes

Otro ejemplo es el Monumento a los Bomberos, el más alto de todo el cementerio: Incluso hay una norma que así lo establece, que ningún otro podrá ser de mayor altura que éste. Al parecer, el señor Asís, vendedor de medicamentos y otros productos, algunos de contrabando, incendió su negocio para cobrar un seguro. Al intentar apagar el fuego, varios bomberos murieron trágicamente. El pueblo cubano les puso este mausoleo en el que se pueden ver las caras de dos de ellos, supuestamente…

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Monumento a los Bomberos, Cementerio de Colón

También destaca el Monumento a los estudiantes de medicina, asesinados por haber sido acusados injustamente de profanar la tumba del periodista español y españolista Gonzalo Castañón, cuya historia ya conté en el post sobre La Habana Vieja.

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Monumento a los estudiantes de medicina, Cementerio de Colón

Pero ¿Porqué se le llama Colón? Pues al parecer entre la Capilla Central y la portada se construyó una plazoleta donde iría un monumento que contendría los restos del descubridor, sin embargo no llegaron nunca.

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Tras la visita a lo más destacado del Vedado, y haber dejado el coche en el Sevilla sano y salvo, iríamos a conocer el barrio habanero de Miramar de la mano de nuestro amigo de la embajada española.

Miramar es un barrio “bien” donde se encuentran la mayoría de las embajadas y viven sus trabajadores, excepto la española que está en plena Habana vieja. Entre ellas las dos que llaman más la atención sin duda son la de Venezuela, donde la imagen de Chávez está presente, y la de Rusia.

Comimos muy bien en el “Buganvil“, donde el cordero estaba delicioso. Y de sobremesa, Héctor nos llevó al “Café Fortuna Joe”, todo un descubrimiento. Un original café donde podemos encontrar una decoración muy peculiar y con muy buen gusto: podrás tomar algo montado en un carruaje, tumbado en una bañera o en la trasera de un coche, por poner un ejemplo.

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El local está rodeado de artilugios antiguos: máquinas de escribir y teléfonos varios adornan las paredes, máquinas de coser…, ambiente tranquilo para tomar un café o un cóctel, no defraudará. Si queréis conocerlo está en Avenida 1ª cruzando con 24.

Y bueno, el viaje ya llega a su fin…, pronto tomaremos el avión de vuelta a casa. Nos ha encantado el país, hemos vivido graciosas anécdotas, hemos visto cosas curiosas que nos han llamado la atención, hemos aprendido mucho y sobre todo, lo hemos pasado en grande…

Nos vamos con el deseo de volver pasados unos años, y así poder comparar entre el antes y el después del régimen castrista, a ver si fuese posible… ¡ojalá!

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