Quedaban 15 minutos para las 12:00h del mediodía cuando comenzamos a callejear por el centro de Viena, hacía poco habíamos amanecido tras un largo viaje en autobús desde Zürich. A esa hora, el reloj Anker comienza su diario ritual en el que desfilan sus doce figuras, representando cada una, una hora. Éstas son personajes de relevancia histórica: Marco Aurelio, Carlomagno, María Teresa de Austria… Cada hora se mueve uno de ellos (o una pareja), pero es a las 12:00h del mediodía cuando podemos verlos a todos… Así que comenzamos a buscar la Hoher Mark, la plaza más antigua de la ciudad, y ¡la encontramos! Llena de gente con cámara en mano y alrededor de esta joya del art nouveau de principios del XX.

RELOJ ANKER
Reloj Anker

 

Casi un cuarto de hora dura el desfile de los 12 personajes, y en mi afán por grabarlo todo, acabé con los brazos hechos polvo de tanto sujetar la cámara… Venga, os pongo un trocito…

Después del “espectáculo” del reloj, seguimos callejeando y nos topamos con la preciosa iglesia ortodoxa griega de la Santísima Trinidad. Antes de pasar a la sala de celebración religiosa, un portal la antecede. Ya dentro, charlamos con una mujer muy agradable, oriunda de la isla de Santorini, que nos comentó que había una importante comunidad griega en Austria, unos 8000 aproximadamente en todo el país, siendo alrededor de unos 3000 los que residen en la capital. El templo data de finales del XVIII, coincidiendo con el Edicto de Toleracia del Emperador José II, mediante el cual permitió la construcción de iglesias no católicas, siempre que sus fachadas no aparentasen que se trataba de un edificio religioso…

Iglesia griega Viena

 

Otra, y quizá la iglesia más antigua conservada de todo Viena, es la pequeña Ruprechtskirche, osea, la iglesia de San Ruperto. Data del siglo XI y sigue conservando su estado original. Lástima no verla por dentro…

 

Y bueno, va siendo hora de ir buscando un lugar donde comer. Así que nos vamos acercando a Stephansplatz donde probamos el típico Wiener Schnitzel o Escalope Vienés, lo que viene a ser un filete empanado.

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Schnitzel vienés

Tras la comida regresamos al hotel a hacer el check-in y a tomar una ducha para seguir visitando Viena, el viaje desde Zürich nos pasa factura… El Enziana Hotel nos encanta, nos gusta la habitación, su decoración, el original uniforme de sus empleados vestidos de alpinos…, precioso…

Habitación Hotel Enzina
Nuestra habitación en el Hotel Enziana

Cerca de nuestro hotel, en la zona de embajadas, se encuentra la original iglesia ortodoxa rusa de San Nicolás, ubicada en una esquina del jardín de la embajada rusa. Su origen es bastante posterior que la griega, y nada tiene que ver con el Edicto de Tolerancia, pues en el siglo XIX ya se había abolido tal normativa. Ésta fue construida por iniciativa de un arcipreste de una pequeña iglesia de la embajada, que fue recavando donaciones para tal fin.

 

Y de ahí a Karlsplatz, donde como su nombre indica, se encuentra la Karlskirche, es decir, la famosa iglesia de San Carlos Borromeo. Seguro que os suena esta imagen, y es que es una de las más importantes de la ciudad.

Iglesia S.Carlos Viena
Iglesia San Carlos Borromeo

Este templo barroco se construyó en el siglo XIX como una ofrenda que Carlos IV hizo a la ciudad para que acabase la peste. Prometió construir una iglesia en honor a este santo (San Carlos Borromeo, arzobispo de Milán), patrono de la lucha contra esta enfermedad, cuando en Viena fuese erradicada. Sus columnas se inspiran en las columnas de Trajano de Roma y la cúpula recuerda a la de la basílica de San Pedro del Vaticano .

Cúpula SCarlos Borromeo
Cúpula de San Carlos Borromeo

Nos dirigimos hacia otro lugar emblemático de la ciudad y algo más apartado, la zona Hundertwasser. Así la llamo porque es donde está ubicado el museo dedicado al artista, como no, en un peculiar edificio diseñado por éste, en el nº 13 de la Untere Weißgerberstraße. Ésta es la entrada, pero no os perdáis el patio que tiene por detrás, y que da a la Dampfschiffstrasse.

 

En la misma zona, pero en la Kegelgasse nº 36-38, encontraremos famoso complejo residencial expresionista de este autor. Al ser vivienda no puede visitarse por dentro.

 

Frente a ella está el Hundertwasser Village, un antiguo taller de neumáticos que el artista convirtió en “centro comercial”, con sus tiendas de recuerdos, bar, etc… Otra obra importante de éste artista en Viena es el Spitelau, una peculiar planta incineradora, a las afueras de la ciudad.

Esquina Hundertwasser
Edificio Hundertwasser

Y tras esta visita, ya sólo nos queda cruzar un puente del canal del Donau, para llegar al Prater, el más antiguo y famoso parque de atracciones del mundo. Esta zona verde sirvió durante muchos años de coto de caza de la monarquía, hasta mediados del siglo XVI que fue abierta al público. En 1895 se inauguró como parque de atracciones, conservándose hoy en día algún carrusel de aquel entonces, lo que le da un encanto especial, un “no sé qué” que te envuelve de nostalgia.

Entrada al Prater
Prater
Tiovivo Prater
Prater

Pero sin duda, la atracción más emblemática y símbolo de Viena (junto con otros…) es la “Wiener Raiserad” (rueda de viaje vienesa, traducido literalmente del alemán). La gran noria gigante de más de 60 metros de altura lleva girando desde 1897, año el que fue inaugurada con motivo del quincuagésimo aniversario del mandato del emperador Francisco José I.

sujetando Noria Prater
Sujetando la noria del Prater

También es conocida por la famosa escena de “El tercer hombre”. Así que si no has subido a la noria, no has estado en Viena. Merece muchísimo la pena ver la panorámica por un precio de 10 euros el viaje de 20 minutos aproximadamente…

En la noria Prater
Desde las alturas de la noria del Prater

Ahora, que si tenéis dinero y os queréis dar un capricho, también se puede cenar en las cabinas de la noria, con reserva previa, claro está. El precio es de traca… Es la cena típica en Viena para las peticiones de matrimonio, no te digo más…

Cena Noria Prater.JPG
Cena romántica en una cabina de la noria del Prater

Por cierto, 2 recomendaciones para la visita:

  • No temáis a las alturas. Las cabinas de la noria son grandes (capacidad para 40 personas) y muy estables. Gira muy muy lentamente, casi no se nota (2,7 Kms/hora). Da sensación de mucha seguridad pues apenas notas que se balanceen. ¿Vértigo? Noo!!!, no hay excusa, si sois capaces de subir a un avión esto bastante más liviano…
Cabinas Noria Prater
Cabinas de la noria Prater
  • El momento ideal para montar es al atardecer. Buscad aquella hora en que se hace de noche, pero montad en la noria aún con día para poder ver las dos panorámicas: diurna y nocturna.
panorámica diurna prater
Panorámica desde la noria Prater
Viena vista nocturna
Panorámica desde la noria del Prater

El Prater es de acceso gratuito y está abierto hasta la 1:00h de la mañana, al menos desde mediados de marzo a últimos de octubre, así que tenéis tiempo de sobra para visitarlo.

Prater nocturno
Panorámica desde la noria del Prater

También hay muchos puestos de comida rápida donde poder cenar.

 

Aquí nos quedamos, mañana visitaremos más lugares en nuestro segundo día en Viena

Prater noche
Prater de noche
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