Los mercados son lugares auténticos que hablan mucho de sus ciudades, su gastronomía y sus gentes… Durante estos 3 días y medio en Budapest, y por motivo de horarios, la última mañana la aprovechamos para ver dos lugares que no pudimos ver en el primer día de ruta por el centro de Pest, y que merecen mucho la pena visitar: el Mercado Central de Budapest y la Casa del Terror.

Al final de la Váci utca, muy cercano al Puente de la Libertad, se encuentra el Mercado Central, un bello edificio de finales del XIX.

El Mercado abre de 6:00h a 18:00h de martes a viernes, los sábados cierra a las 15:00h y los lunes a las 17:00h, el domingo permanece cerrado todo el día. Sin duda el mejor momento para visitarlo es de mañana, que es cuando hay mayor trasiego.

En mercado Budapest
Mercado Central Budapest

En la planta baja están los puestos de alimentación ¿productos típicos? Paprika, foie, salami húngaro, encurtidos… Por cierto que también hay una oficina de cambio de moneda.

En la de arriba, encontraremos varias tiendas de recuerdos y artículos típicos del país como artesanía o mantelerías, así como lienzos y paños muy apuntillados. También dispone de varios restaurantes de comida húngara tradicional. Algunos ofrecen la posibilidad a los visitantes de enseñar a cocinar un goulash u otros platos de la cocina tradicional del país. Pero ojo, que el cursito de cocina no es barato…

interior mercado budapest
Mercado Central Budapest
Fakanál Restaurant
Restaurantes Mercado Central Budapest

No podíamos marcharnos de Budapest sin visitar un museo que nos permitirá conocer la parte más represiva y estremecedora de la historia de Hungría: la Casa del Terror.  Por 2000 Huf, es decir, por casi 7 euros, merece la pena conocerlo.

El edificio se sitúa en el n° 60 de la avenida de Andrássy y su ubicación no es casual, ya que fue la sede de los nazis y posteriormente de la ÁVH, la policía de la época comunista (versión húngara de la KGB rusa).

En sus cornisas se puede leer la palabra “terror” junto a los símbolos del Partido de la Cruz Flechada (versión húngara de los nazis alemanes) y la cruz comunista.

Al entrar, una música tétrica ambienta la exposición… Uf! Ya da mal rollito… Un tanque alemán de la II Guerra Mundial perfectamente conservado, nos da la bienvenida…

Hungría tuvo la desgracia de luchar siempre del bando de los perdedores. Así que al acabar la II Guerra Mundial, el pueblo húngaro estuvo sometido bajo dominación soviética a un duro un régimen comunista.

La exposición comienza por el segundo piso. Una audioguía nos irá explicando en nuestro idioma, desde la época fascista, la invasión alemana y deportación de los judíos húngaros a los campos de concentración de la II Guerra Mundial, hasta la dura posguerra de represión comunista y envío de prisioneros disidentes a los gulags rusos.

Pero sin duda lo más sorprendente del museo son los sótanos, donde se encerraba, interrogaba y torturaba a los sospechosos de conspirar contra el régimen. Se puede entrar a las celdas, algunas tan estrechas que no permitían sentarse, otras que no permitían estar de pie… También podemos ver mesas de interrogatorios, tal y como eran hace medio siglo.

sótanos casa terror
Sótanos Casa del Terror

Y bueno…, el viaje ha llegado a su fin… Sólo queda volver de nuevo al hotel a buscar el equipaje. Para ir al aeropuerto tendremos que tomar la línea azul de metro y al final enlazar con el autobús 200 que nos llevará directamente… Pero el tiempo apremia así que optamos por el taxi (25 euros aprox.) ¡Y buena falta nos hizo el tiempo! Porque el vuelo de regreso con Wizzair fue, aunque sin lastimarnos, algo”accidentado”…