El subsuelo berlinés esconde numerosas historias… La guerra y la separación entre comunismo y capitalismo hicieron que el Berlín subterráneo se convirtiese en una suerte de queso gruyere, lleno de agujeros laberínticos bien para protegerse de los bombardeos, o bien para escapar, posteriormente, del asedio comunista del este de la ciudad…

La asociación Berliner Unterwelten acerca a los visitantes a este mundo subterráneo y a las espeluznantes vivencias de la II Guerra Mundial. Es por ello que teníamos muchas ganas de hacer un tour que nos aproximará al capítulo más oscuro de la historia de Alemania y en concreto de Berlín, como epicentro del III Reich.

berliner unterwelten
Berliner Unterwelten

La Berliner Unterwelten se encuentra junto a la estación de metro de Gesundbrunnen (U8), así que tras visitar el memorial del muro, decidimos incluir esta visita en la ruta de nuestro primer día en Berlín. No es posible solicitar ni reservar entradas por internet, así que hay que estar con tiempo para comprarlas antes de que comiencen los tours, el primero es a las 10:30h de la mañana. De los 4 que se ofrecen en español, elegimos el Tour I “Mundos en tinieblas”Allá vamos…

Tras una puerta verde dentro de la estación de metro Gesundbrunnen descubriremos un refugio antiaéreo para la protección civil de los bombardeos de la guerra.

En 1927 comenzó la construcción de Gesundbrunnen, un proyecto pretencioso que incluía, además de la estación de metro, una zona comercial anexa. El crack del 29 echó todo por tierra y aunque la parada de metro fue construida, el resto quedó inacabado. En agosto de 1940 cae la primera bomba sobre Berlín: la II Guerra Mundial ha comenzado.

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Berliner Unterwelten

Durante los 6 meses siguientes comienza en Berlín la construcción a contrarreloj de búnkers y refugios antiaéreos para protegerse de los bombardeos, y los anexos de Gesundbrunnen fueron aprovechados para este fin. Berlín está construida sobre un terreno pantanoso, a la vista están las tuberías que hay por toda la ciudad para drenar el agua del subsuelo. Ello hace que muchas estructuras para refugiarse de los bombardeos fuesen construidas hacia arriba ¿un pequeño ejemplo? Los dos cilindros de hormigón que están a la entrada…

Pero ojo… No confundamos refugios antiaéreos con búnkeres, porque aunque los dos son estructuras de protección, los segundos son construcciones de hierro y hormigón “indestructibles” ante las agresiones bélicas, mientras que los primeros son lugares para proteger a la población civil de los bombardeos pero no de ataques terrestres… Si a esto le sumamos que en Berlín muchos de ellos se construyeron hacia arriba por el terreno pantanoso…, ello quiere decir que eran de dudosa seguridad para la población, así que estaban destinados más para generar sensación de tranquilidad que para una protección certera y adecuada… Mientras tanto, los dirigentes del III Reich se protegían en búnkeres subterráneos “a prueba de bomba”, nunca mejor dicho…

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El toque de queda sonaba durante unos 10-15 minutos, tiempo en el que las puertas de estos refugios permanecían abiertas para que la población entrase, tras ese tiempo, las puertas se cerraban. Y aunque en las paredes puede verse marcado el aforo de cada habitáculo, lo normal es que se triplicase y que muchos muriesen por falta de oxígeno o por aplastamiento.

Al apagar las luces la pintura fluorescente de los habitáculos brilla en la oscuridad y señala zonas de paso. Por cierto, es tóxica así que cuidadín con echarle la mano y llevarla a la boca…

En los estrechos pasajes y dependencias de este refugio también veremos objetos y artefactos históricos de la época: revistas, máscaras “antigás”, juegos bélicos para niños, etc… Éstos eran vendidos a las mujeres, madres de familia, por la “Liga de Protección Antiaérea”, y de ese modo se financiaba la guerra, a la vez que se le hacía creer a la población que a través de esos “productos” se les ayudaba y se les enseñaba a protegerse  ante los ataques… El nacionalsocialismo también proveía a sus civiles de ropas de abrigo y otros objetos necesarios, que previamente les había quitado a los judíos en sus casas y  campos de exterminio. Así vemos colchones y mobiliario en este refugio.

También podemos ver las medallas a la natalidad que recibían algunas mujeres por dar a luz a 4 (cobre), 6 (plata) u 8 ó más hijos (oro). Existía entonces la leyenda urbana de que si, tras una larga prole de hijos, al último varón se le llamaba “Adolf”, el mismísimo Hitler iría al bautizo…, a saber…

Hasta podemos ver bombas, que cayeron en terreno pantanoso por lo que no fueron detonadas…

Espero que con este pequeño post haya despertado tu curiosidad por conocer los entresijos del subsuelo berlinés. A nosotros particularmente nos ha encantado. Merece la pena esta visita de 90 minutos en la que podrás conocer un poco más la amarga historia de Berlín como principal objetivo militar en la II Guerra Mundial.

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