No creo que persiga evocar aquello de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, ni sé si es una crítica o pretende despertar nostalgia… En cualquier caso, el “DDR Museum” es un museo interactivo que muestra al visitante de forma muy amen los distintos aspectos de la vida cotidiana en la Alemania comunista del Este, la que durante 40 años, bajo dominio soviético, fue conocida como la “República Democrática Alemana” (DDR en alemán). Aquí podremos tocar, ver, oír, experimentar y así, conocer un poco más aquel país del otro lado del muro… Muy adecuado para visitar en familia y en el que podremos conocer detalles muy curiosos…

A esta visita, junto con la del refugio antiaéreo de la II Guerra Mundial del “Berliner Unterwelten”, le teníamos muchas ganas, y la verdad es que no nos defraudó. Allá vamos…

El museo se divide en tres grandes áreas:

  • Vida Pública (zona verde)
  • Partido y Estado (zona rosa)
  • Vivienda (zona azul)

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Vida Pública:

Productos de consumo diario, vehículos de automoción, sistema educativo, estilo de vida, vacaciones y ocio… En ella se abordan todos estos aspectos y más…

¿Os acordáis de la escena de la película “Good Bye Lenin” en la que a la madre del protagonista se le antojan los pepinillos “Spreewald”? Aquí están algunos de los típicos productos de consumo de los alemanes del Este.

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Productos de la DDR

En algunos establecimientos contados también se permitía adquirir algunos productos de la Alemania capitalista. En el bolso de mi madre, que emigró en los años 60 a la Republica Federal de Alemania, a Stuttgart, no podía faltar la “Nivea” ni las toallitas de “Agua de Colonia 4711”. Para mí no hay nada más alemán que ese aroma…

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Productos de la RFA

El mítico Trabant de fabricación propia y exportable a otros países fuera del bloque comunista, era el coche más popular de la Alemania del Este, y uno de los pocos modelos a los que los alemanes orientales podían aspirar por ser el más económico. Para conseguir el ansiado “Trabbi“, había que apuntarse en una lista y esperar la friolera de unos ¡¡¡10 años!!! El coche en sí era de materiales ruines y, aunque los propietarios los cuidasen como “oro en paño”, en muchas ocasiones había que valerse del ingenio para lograr repararlos, algo así como lo que sucede con los coches cubanos, muy propio de los países comunistas. En nuestro viaje a Cuba pudimos comprobar cómo los vehículos escasean, los pocos que hay son arcaicos y por tanto no hay piezas, así que se recurre a la fabricación casera… Ya se sabe que “la necesidad agudiza el ingenio”…

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Trabant (Museo DDR)

También había un mercado de segunda mano, más caro que el anterior por ser de disponibilidad inmediata…

 ¿Os apetece dar un paseo a bordo de un auténtico “Trabbi”?

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Simulación de la conducción de un Trabant

El equivalente en las motos era la mítica “Simson“.

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Motocicleta Simson

También nos explica cómo se articulaba el sistema educativo para chicos y chicas en: “ciclo elemental” (“kindergarten”, guardería), “ciclo básico” de 8 años, y pilar fundamental para los estudios posteriores, y “ciclo superior” u “oberschule” de 4 años, que capacitaba para acceder a la universidad. También existía una “formación profesional” de 3 años que capacitaba para asistir a otro tipo de escuelas específicas y donde también se podía obtener la titulación de acceso a la universidad.

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La educación, como no, era pública y pretendía dar al alumno una formación integral según su vocación, capacidades y sin diferencias por patrimonio, religión o procedencia social, pero todo orientado a convertirse en un futuro en un buen “ciudadano socialista”.

Un detalle curioso: en las “Kindergarten” se usaba el orinal colectivo y todos permanecían sentados hasta que hacía “sus necesidades” el último. Esta forma de hacer “pipí” una  tenía como objetivo iniciar a los pequeños a la socialización con sus iguales…

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Podremos comprobar cómo el nudismo estaba totalmente integrado en la conciencia social de la población, por aquello de que la desnudez era sinónimo de igualdad entre las personas… El movimiento de la cultura del “cuerpo libre” (Freiköperkultur”) nació en Alemania a principios del siglo XX, pero fue prohibido por los nazis, y tras su derrota comenzó a ganar adeptos, sobre todo en la Alemania del Este. En los años 60 la DDR aperturó numerosas playas nudistas en el Báltico, y promovió el turismo de sus ciudadanos en esta zona.

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Nudismo en la Alemania del Este

¿Un ejemplo? Angela Merkel se crió en la DDR y se dice que es aficionada a esta práctica.Hay quien afirma que la proliferación del nudismo en el país surge como respuesta a las restricciones a viajar, y así reafirmar su libertad…

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Pasaporte DDR

Este movimiento choca un poco con la recatada y austera moda de la época. Podemos juguetear con distintos paneles a acertar cómo eran los “modelitos”.

Las mujeres representaban casi un 50% de la población activa, y ello tuvo su impacto descendiendo la tasa de natalidad. La píldora anticonceptiva se prescribía con receta médica y de forma gratuita.

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¿Quieres aprender a bailar el “Lipsi”? El baile por excelencia de la DDR que pretendía competir con los occidentales “Twist” o “Rock and Roll” que lo estaban “petando” en los países capitalistas. Mediante unas huellas en el suelo que guiarán nuestros pasos, podremos seguir el ritmo de la música que escucharemos en los auriculares.

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Pasos del Lipsi

Partido y Estado:

Pese a hacerse llamar República Democrática de Alemania, en el país no existían unas elecciones libres ni competencia entre partidos políticos, sino que el liderazgo lo ostentaba el “Partido Socialista Unificado de Alemania” (“SED”: “Sozialistischen Einheitspartei Deutschland”). Las elecciones consistían en aceptar o rechazar por completo una lista unitaria de candidatos al Gobierno y Parlamento. Ni que decir tiene que era aprobada por casi la totalidad de los electores…, de democrática, poquito ¿no?

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Nada escapaba al control del Estado, y para ello tenía su órgano de inteligencia, la Stasi. En este área podemos ver una simulación de los interrogatorios de los sospechosos de disidencia, así como un calabozo donde permanecían los detenidos. La verdad es que tienen mejor pinta que los sótanos de la ÁVH (su homólogo en Hungría) que vimos en la Casa del Terror de Budapest

También podemos ver el teléfono con el que Eric Honecker tenía línea directa con Brézhnev.

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Y hasta el coche oficial del Jefe del Estado, pero no es un “Trabant”, nooo…. ¡es un Volvo! Está claro que en un régimen comunista, no todos son iguales…

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Vivienda:

Y llegamos a la parte que más me gustó del museo: la recreación a escala real del típico piso de los bloques de edificios de la Alemania comunista…

Muchos objetos y muebles han sido donados por personas que han residido al otro lado del muro, y la verdad es que está muy logrado. No falta detalle.

Podremos hurgar en los armarios y ver cómo eran las ropas de la época, incluso tendremos la oportunidad de ver ante un monitor cómo nos sientan…

A finales de la década de los 50, la música beat, el rock and roll, el pelo largo y los jeans eran objeto de culto entre los jóvenes de la Alemania comunista. Muchos soñaban con tener un Levi’s en el armario, a pesar de que para el partido, estas cosas eran consideradas como diabólicas capitalistas y los pantalones del enemigo de la clase… Precisamente este rechazo ideológico del estado es lo que convierte a los jeans en una declaración política de moda para los jóvenes renegados…

Pese a los esfuerzos del estado por promocionar el Lipsi para evitar que se propagara el rock and roll, la música cruzó fronteras y capturó el espíritu de libertad de la Alemania Oriental hasta el punto de que las autoridades de la DDR fueron persuadidas para permitir conciertos de estrellas como Bob Dylan o Bruce Springsteen… Muchos aún siguen teniéndolo en la memoria, corría el año 1988, faltaba poco para el derribo del muro…

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En la cocina podemos rebuscar en las alacenas y cotillear qué comían y cómo eran los utensilios que utilizaban… Incluso sentarnos en sus sillones del salón a ver la televisión, escribir a máquina, o hablar por un teléfono, seguramente intervenido…

Hasta podemos pasar al baño y ver sus productos de higiene..

Espero haber despertado vuestra curiosidad por este museo que no os defraudará.

¿Dónde? En Karl Liebknecht -Str nº1, detrás de la Catedral bajando las escaleras a la orilla del Spree, donde está el embarcadero.

Horario: abierto a diario de 10:00h a 20.00h, excepto los sábados que cierra a las 22:00h

Precio entrada: Adulto en taquilla 9,80 euros. Online y sin colas 8,50 euros especificando el día y 12,00 euros sin especificar día (válido para un año). Existen precios reducidos, en la web tendremos más información y podremos reservar online las entradas DDR Museum.

Después de esta visita, y si aún queréis conocer cómo eran los edificios del Berlín Comunista de Karl Marx Allee, acompáñanos en nuestro tercer día por el Berlín Este y orillas del Spree.

 

 

 

 

 

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