Cuando no teníamos el blog no preparábamos demasiado los viajes, simplemente nos dejábamos sorprender por los lugares que visitábamos… Así es que no descubrimos el hipódromo romano de Estambul hasta el último día, cuando lo más lógico sería verlo el 2° día cuando estuvimos en Sultanahmet.

En aquella explanada peatonal situada cerca de la Mezquita Azul se celebraban carreras de caballos, se honraban festividades y servía de circo en la época romana. De no ser por los obeliscos y columnas, el hipódromo de Estambul pasaría desapercibido. ¿Qué hay en el hipódromo?

  • Obelisco egipcio
  • Columna serpentina
  • Columna de Constantino
  • Fuente Alemana

La última la encontramos a la noche… La historia de la Fuente Alemana me llamó la atención… Parece ser que ésta fue un regalo del Káiser Guillermo II al Sultán como agradecimiento de la hospitalidad ofrecida durante su visita en 1898, simbolizando así la alianza entre ambos países.

En los alrededores grupo de chicas jóvenes hacían de voluntarias de turismo. Una iniciativa del ayuntamiento de Estambul para que los estudiantes practicaran idiomas con los visitantes de la ciudad. Cada una llevaba una camiseta con un “Pregúntame” en el idioma que dominaban. Estuvimos charlando con ellas, muy majas por cierto, y con un inglés muy fluido. Impresiona porque, al igual que a los españoles, a los turcos no los ha llamado Dios (o Alá) para los idiomas…, no hay quien los entienda.

voluntarias turismo Estambul
Estudiantes voluntarias de turismo de Estambul

Nuestra idea era disfrutar del atardecer en la zona asiática de Üsküdar, pero visto que era probable que lloviese a esas horas decidimos cruzar el Bósforo al mediodía.

En Eminönü siguen perennes los pescadores.

20 minutos escasos en ferry separan Europa de Asia, el Cuerno de Oro de Üsküdar, la zona turística de la zona más auténtica de Estambul. Cruzar el Bósforo no sólo es entrar en otro continente, es entrar en otro mundo… Es entrar en el Estambul de los turcos. Aquí no hay apenas turistas y tomar un té o un café es toda una aventura para lograr entendernos…

Gálata desde Bósforo

Al igual que en Eminönü, en el muelle de Üsküdar también encontramos a los pescadores.

Pescadores Uskudar
Pescadores en el Muelle de Üsküdar

Uskudar orillas

A los pies del Bósforo se sitúa la mezquita de Şemsi Pasha, obra del famoso arquitecto Mimar Sinan, el “predilecto” de Solimán el Magnífico, y autor de la mezquita de Süleymaniye dedicada a este Sultán y que vimos en nuestro 3º día en Estambul.

Mezquita Semsi Pasa
Mezquita de Şemsi Pasha

Seguimos adelante bordeando la orilla del Bósforo por el paseo marítimo Salacak hasta que encontramos una tetería escalonada hacia el estrecho desde la que se dice que se puede disfrutar de una de las puestas de sol más bellas… Lástima que el tiempo no nos acompañase al atardecer y que sólo pudiésemos disfrutar de ésta al mediodía…

Tetería paseo Salacak

Y frente a ella, la Torre Leandro o de la Doncella, una imagen icónica de la ciudad de Estambul como lo son la Torre Gálata o la Mezquita Azul…

Dos leyendas giran entorno a ella dándole nombre: Torre de Leandro por ser éste un joven que todas las noches cruzaba a nado el estrecho para acudir a la torre donde vivía su amada guiado por la luz de una antorcha que encendía ésta. Un día la antorcha se apagó y el joven Leandro murió ahogado en el mar.

Torre Leandro
Torre Leandro o de la Doncella

La Torre de la Doncella debe su nombre a que en ella vivió una princesa a la que confinó allí su padre para protegerla de la profecía de que moriría por la picadura de una serpiente. Pese a todo, la serpiente se coló en una cesta de manzanas y desgraciadamente se cumplió el mal augurio…

Esta torre construida sobre un pequeño islote en época bizantina es hoy un bar-restaurante que en épocas pasadas sirvió de torre de vigilancia, aduana, faro…

Al llegar al parque encontramos una carpa en la que estaban vendiendo comida, y al parecer era para recaudar fondos para algún fin benéfico… Eso creemos. Un grupo de mujeres vendían lo que parecía comida que habían cocinado previamente en sus casas…

Surtido de comida típica turca en plato de plástico:

  • Dolma: cilindro recubierto de hoja de vid relleno de arroz con especias y limón.
  • Baklava: el cuadradito pequeño hojaldrado con miel, almíbar, nueces, pistachos y otros frutos secos. Un dulce muy típico de Turquía
  • Börek: el rectángulo similar a una empanada rellena queso, carne picada y verdura (generalmente espinacas)
  • Arroz turco cocinado con carne de cordero, hortalizas (zanahoria, calabaza, pimiento…), y aderezado con cúrcuma y especies varias…

Después de comer paseamos un poco por el barrio. En Üsküdar apenas se ven cámaras de fotos. La inmensa mayoría son locales, y se nota porque venden para ellos y no para los turistas, ni que decir tiene que se nota en los precios, que son más bajos… Recuerdo que para tomar un café nos las vimos y deseamos… Ni una palabra en inglés, se conoce que no les hace falta… Al final me pusieron un descafeinado de sobre “Nescafé”…

Recuerdo que estaban en elecciones en esa época y la propaganda electoral era casi exclusiva del partido de Erdogan, sólo en Üskudar vimos otra de otro partido…

Frente a la parada del ferry encontramos otra mezquita, la de Mihrimah (Sultana hija del Solimán el Magnífico), obra también del arquitecto Mimar Sinan, como no….  Muy bella aparentemente, pero en la que no nos atrevimos a entrar, por aquello de que no se veían turistas y en breve comenzaría la oración, pues los hombres se disponían a lavar sus pies para entrar al templo. Yo llevaba vestido corto, no me parecía procedente asomarme a cotillear…

mezquita Mihrimah Sultán
Mezquita de la Sultana Mihrimah

El cielo comienza a encapotarse, así que decidimos dar por rematada nuestra estancia en el Estambul de Asia y volver a Europa. Nos quedan en el tintero, entre otros, el barrio de Kadiköy, la estación de Haydarpasa, y subir a la colina de Çamlıca, el punto más alto de Estambul, un balcón al Bósforo en el que se divisan los dos puentes, el Cuerno de Oro, y si está despejado Sultanahmet…

Al llegar a Europa buscamos algo que comer por Sultanahmet . Nos sorprendió la lluvia antes de recogernos al hotel, así que nos tomamos un té a precio de oro mientras sonaba una canción de Julio Iglesias…

té turco.JPG
Té turco

Éste es el último recuerdo que tengo de Estambul, una ciudad apasionante que engancha… tanto que hay quien repite 7 veces, como un matrimonio de navarros con los que coincidimos en el transfer camino al aeropuerto… Estambul da para muchas visitas, y en cada una de ellas, de seguro que te sorprenderá algo nuevo…

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