¿Cuánto tiempo es necesario para conocer Estambul? 5 días, una semana, un mes, o quizá años… Creo que nadie sabría responder porque es una ciudad tan inmensa con tanto que ver, hacer, disfrutar, descubrir…, que es difícil acotar en tiempo. Lo que sí podemos decir es aquello que, si vas a Estambul, no te deberías perder, esos “top ten” imprescindibles en los que casi todos solemos coincidir. Pues ahí van los míos:

1. Hacer un crucero por el Bósforo

Ciudades como París, Budapest, Praga, y hasta incluso Berlín, ofrecen al visitante la experiencia de realizar cruceros por sus ríos. Ya sé que no es comparable, pero lo que diferencia el Crucero del Bósforo de todos éstos anteriores, es que en estas ciudades, al ir recorriendo sus distintas zonas podrás ver la orilla de un lado desde el otro, cosa que no podrás hacer en Estambul (estamos hablando del Estrecho del Bósforo que tiene una longitud de 30 Kms…). Por eso, si visitas Estambul, no dejes de perderte esta experiencia.

Hay infinitas posibilidades de hacer el crucero por el Bósforo: largo, corto, diurno, nocturno, de lujo, con cena, con baile, con cena-baile…, etc…, en fin, para todos los gustos. En el muelle de Eminönü, en las inmediaciones del Puente Gálata siempre oirás a gritos el reclamo: “¡¡¡Bósforos, Bósforos..!!!”, “¡¡¡Bósforos, Bósforos!!!” … Así que no hay excusa.

2. Ver Estambul desde las alturas

Estambul es una ciudad panorámica de enormes dimensiones en la que podremos encontrar varios puntos desde los que ver este singular entorno que separa Asia de Europa, Oriente de Occidente.

En el centro, en el barrio de Beyoglu se encuentra la Torre Gálata, antiguo faro, torre de vigilancia, cárcel…, que hoy en día se ha convertido en lugar emblemático que hace de magnífico mirador, ofreciendo unas espectaculares vistas de la ciudad y del Bósforo. Claro que también hay un plan B, que es desde la terraza del restaurante Sude Konak, unos metros por debajo de la torre.

Si hablamos de “la ciudad de las siete colinas“… no sólo nos referiremos a Roma . La capital del Imperio Romano, al igual que Constantinopla, capital del Otomano, también fue construida sobre siete colinas, de las cuales la más conocida es el área de Sultanahmet, cuyo balcón al Bósforo se encuentra en la terraza del parque Gülhane.

En lo alto de la colina de Eyüp se encuentra el Café Pierre Loti. Podréis subir en funicular y bajar andando, y así ver el cementerio.

VISTAS PIERRE LOTI
Vistas desde el Café Pierre Loti
Cementerio Pierre Loti
Vistas bajando la colina de Eyüp

Otra perspectiva distinta la podremos encontrar desde lo alto de la colina de Çamlica, en el barrio asiático de Üsküdar.

3. Cruzar a Asia y contemplar una de las puestas de sol más bellas del mundo

Y  hablando de Üsküdar… Si bordeáis la orilla del Bósforo por el paseo marítimo Salacak, encontraréis un quiosko y una tetería escalonada hacia el estrecho. Un lugar ideal desde la que se dice que se puede disfrutar una de las puestas de sol más bellas…

Tetería paseo Salacak
Tetería de Üsküdar

4. Tomar un té turco

A propósito de teterías, en Turquía el té es la bebida más consumida, y tanto se toma en el desayuno, después de comer, a cualquier hora… Resumiendo, que el té en Turquía es lo que el café en España (por poner un ejemplo). Así es que en Estambul encontraremos un montón de teterías con sus mesitas bajas, coloridas lámparas, sillitas con cojines, alfombras y demás…

té turco

5. Fumar en narguile

En las teterías las pipas de agua (shisha, cachimba, narguile..etc ) son las protagonistas que reinan en el centro de las mesas mientras los clientes se reúnen entorno a ella, la fuman entre varios mientras charlan y toman el té.

6. Dejarse seducir por el misticismo de la llamada a la oración

Que en Estambul vas a visitar mezquitas, eso es seguro, que por algo la llaman “la Ciudad de las Mil Mezquitas”… Las más turísticas: la mezquita azul, la de Suleyman, la de Rüstem Pasha, la mezquita nueva, la de Eyüp etc… Pero además de admirar su belleza, resulta interesante pararse a observar el ritual de la llamada a la oración: como realizan el acto de purificación antes del rezo (ablución o wudu) mediante el lavado de cara, manos, cabeza y pies , y como hombres y mujeres oran por separado.

Para bien ser, habrá que alejarse del bullicio turístico, perderse por la ciudad y esperar a que la llamada concentre a los fieles alrededor de la mezquita, como nos ocurrió en la de Mihrimah en Üsküdar, la parte asiática de la ciudad. Quisiera haberme acercado más pero no iba con la vestimenta adecuada y me dio reparo, cosa que no ocurre en las mezquitas más turísticas como la Azul o la mezquita nueva en las que si vas con las piernas y/u hombros descubiertos, disponen de retales para que puedas cubrirte. También te entregarán una bolsa de plástico para que guardes tus zapatos, ya hay que entrar descalzo. Como es de esperar… ¡¡Apestan a pies!!

7. Visitar los Bazares y comprar imitaciones.

En Estambul son típicas las compras de imitaciones de marcas conocidas de relojes, bolsos o prendas de ropa. Incluso hay gente que viaja expresamente para comprar, como una pareja de navarros con los que coincidimos en el transfer de camino al aeropuerto, que decían que aquel era su séptimo viaje a la ciudad turca… La señora contaba toda entusiasmada que incluso las prendas de imitación eran de mejor calidad que las propias de la marca. Según ella, los asiáticos fabrican los productos, auténticos y de imitación, en Estambul, al ser un punto intermedio entre Oriente y Occidente, se separan: las imitaciones de mala calidad las envían a Europa y las hechas con buenos materiales se las quedan ellos… “Este polo de Lacoste es de mejor algodón que el auténtico que compras en España”, “Y este bolso…, en España sube de los 1000 euros y aquí lo compré por 200, con lo que ahorras ya te pagas el viaje…” ¿? A saber … Éstos ya tenían hasta amistad con el “Finito de Córdoba” de Estambul, un comerciante que se hizo llamar así pero que nada tiene que ver con el torero español.

Aunque quizá no sea el sitio más adecuado para comprar, visita obligada en Estambul es el Gran Bazar, y los vendedores lo saben, por ello no será el lugar donde se encuentren las mejores gangas… Además, si lo que quieres es buscar y comparar, cuando quieras volver a alguna tienda no conseguirás encontrarla, hay más de 3500 en 64 calles…

¿Consejos para comprar en Estambul? Acompáñanos en nuestro 3º día sobre compras, bazares y té turco.

Otro de los bazares famosos es el Bazar de las Especias o Bazar Egipcio. Lo mismo que el anterior pero más pequeño y en forma de L, es difícil perderse. Un lugar muy colorido y con ricos aromas. Debe su nombre a cuando Estambul marcaba el final de la ruta de la seda y las especias provenían de La India, sudeste asiático y Egipto. Buen lugar para comprar productos gastronómicos: quesos, caviar, especias, frutos secos, y dulces (Rahat Lokum o Turkish Delight); Jabones, té y juegos de té

bazar especias
Bazar de las Especias (Estambul)

Tampoco dejéis de pasear por el mercado de flores y aves que hay en el exterior. Nosotros lo vimos el primer día y nos impactaron imágenes como ésta de las sanguijuelas…

Compras a precios de Europa, las encontraréis en Istiklal Cadesi, la avenida peatonal que va desde la Torre Gálata hasta la famosa plaza Taksim, y donde firmas multinacionales como Zara, Mango o H&M han instalados sus tiendas.

tranvia
Tranvía en Istiklal

Pero…. ¿y qué comprar en Estambul? Además de las imitaciones ropa, relojes y bolsos, son típicas las especias, tés, juegos de té, “turkish delight” (delicias turcas), jabones, caviar, joyas, alfombras, lámparas, pipas de agua, y como nooo… ¡¡las pashminas!!

8. Probar un kebab diferente.

El Testi Kebab dista bastante del concepto del bocata de carne que se ralla de esa enorme brocheta vertical que da vueltas mientras se asa… El Testi Kebab viene siendo un guiso cocinado en el interior de una vasija.

En realidad lo curioso del plato es cómo lo sirven, ya que el camarero saca la vasija del fuego, y…. ¡comienza el espectáculo!: ¡toc! ¡toc! acá, ¡toc! ¡toc! allá, y cuando piensas que le va a golpear fuerte y se va a romper, la vasija hace “crash” y ¡voilá! se parte en un corte limpio y listo para comerrr… ¿Pollo? No sé muy bien (a lo mejor es mejor no saberlo… ¿?), el caso es que estaba rico…

No me extrañaría que la vasija la pegasen de nuevo y la aprovechasen para otras veces…

9. Comer un “Balik Ekmek” y otra comida callejera

Balik Ekmek es el nombre que recibe en turco el típico bocadillo de caballa, en teoría recién pescada del Bósforo. Y es que los pescadores en las inmediaciones de Eminönü y del Puente Gálata forman parte a diario del paisaje de esta zona. Así que a las noches es común que se coloquen chiringuitos con parrillas a cocinar estos pescados y a venderlos por un tubo… Uno a asar, otro a colocarlo en el pan con cebolla y lechuga y tomate, y otro a cobrar, y así seguido a despachar una larga cola. Los clientes nos sentamos en taburetitos de plástico junto a una mesita también de plástico en la que dejar el bote del aliño de agua y limón y la bebida.

Claro que si lo que quieres es comodidad, debajo del Puente Gálata hay un montón de restaurantes donde el rey también es el pescado.

Además del “Balik Ekmek”, en Estambul encontrarás muchísimos puestos de otra comida callejera barata y deliciosa: castañas, mazorcas de maíz, frutas y zumos, roscas de simit (rosca de pan con semillas), masa dulce enroscada en un palo similar a un “chupa-chups”, mejillones rellenos (Midye Dolma), y otras delicias…

10. Relajarse en un Hammam o baño turco

Hemos cruzado el Bósforo, hemos visitado mezquitas, nos hemos ido de compras, hemos subido torres y colinas… Así que después de todo esto, ¡¡qué mejor que un momento de relax en un hamman!! Una experiencia que yo personalmente, dejaría para el final de tu estancia en la ciudad turca para reponerse después del ajetreo viajero.

La mayoría de los baños turcos hacen tratamientos a hombres y mujeres por separado, pero en Estambul encontrarás el hamman adecuado tanto si viajas en grupo, en pareja, en familia o en solitario. Los más famosos: Cemberlitas, Cagaloglu y Suyemaniye (éste último ideal para familias y parejas).

Una media hora de sauna, exfoliación y por último ¡¡A la dulce tortura!!…, que si bien al principio los masajes son fuertes y dolorosos (¡Cómo saben los condenados dónde están nuestros puntos débiles!), al final el cuerpo te lo agradecerá, saldrás como nuevo…

Pues bien, estas son para mí las 10 experiencias que no te debes perder en Estambul, una ciudad que da para esto y mucho más.

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